miércoles, 11 de julio de 2018

Mochila en serraje


Mochila en serraje color oro y vacuno marrón,con tres bolsillos uno de ellos con broche de imán,herrajes en color plata y decorada con flecos y policromia en la parte frontal.
Disponible.


 Mas info:

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domingo, 1 de julio de 2018

Tutorial de repujado.


Comenzo el verano y para celebrarlo os dejo el video de como lo he hecho,son 2 minutos desde el reporte del diseño hasta el resultado final.
¡¡¡ A disfrutar !!!

miércoles, 20 de junio de 2018

Lisboa una pequeña escapadita.

Lisboa es la capital y mayor ciudad de Portugal. Situada en la desembocadura del río Tajo (Tejo), es la capital del país, capital del distrito de Lisboa, de la región de Lisboa, del Área Metropolitana de Lisboa, y es también el principal centro de la subregión de la Gran Lisboa. La ciudad tiene una población de 547 773 habitantes y su área metropolitana se sitúa en los 2 810 923 en una superficie de 2921,90 km². Esta área contiene el 20 % de la población del país. Lisboa es la ciudad más rica de Portugal.

El Elevador de Santa Justa, también llamado Elevador do Carmo, es un ascensor que une los barrios de la Baixa Pombalina y el Chiado. Se levanta sobre la calle de Santa Justa y enlaza este céntrico paseo con la Praza do Carmo, junto al Museu Arqueológico do Carmo. Este ascensor fue diseñado por Raoul Mesnier de Ponsard, que también se responsabilizó, en esta misma ciudad, de la construcción del Elevador do Lavra. No está probada la relación de este ingeniero con el famoso Gustave Eiffel. Sólo se sabe que el ingeniero Raoul Mesnier y el arquitecto francés Louis Reynaud aplicaron en estos elevadores algunas de las técnicas y materiales ya utilizados en Francia.

 La red de tranvías de Lisboa es operada por Carris, la compañía municipal de transportes de Lisboa y está integrada actualmente por cinco líneas y cubre un total de 48 km con un ancho de vía de 900 mm, incluyendo 13 km de vía reservada. Emplea a 165 conductores y una flota de 58 vehículos.


El Barrio de la Alfama es un barrio ubicado en Lisboa, Portugal, es el barrio más antiguo de Lisboa y a su vez uno de los más típicos, actualmente abarca las freguesias de São Miguel, Santo Estêvão y São Vicente de Fora. Queda más elevando respecto a la Baixa Pombalina y frente al Barrio Alto. La etimología de Alfama deriva de la palabra árabe al-hamma (الحمّة) o posiblemente alfamm , que significa baños o fuentes.
Las espectaculares vistas sobre Alfama se pueden encontrar paseando a través de los miradores de Portas do Sol y el mirador de Santa Luzia. Subiendo y dominando Alfama se encuentra la colina del Castillo de San Jorge de Lisboa,









El  fado, ese canto a la melancolía es la expresión musical portuguesa más internacional. Se desconoce el momento exacto del nacimiento del fado, aunque se tiene constancia de que surgió en los barrios humildes de Lisboa hacia mediados del siglo XIX. Aunque algunos expertos lo asocian con la vida marítima e incluso con la antigua ocupación árabe, lo cierto es que ningún investigador ha logrado todavía resolver el misterio de su origen. Sea como fuere, sus raíces son claramente populares.


Barrio de Príncipe Real – El Barrio de Moda en Lisboa 

Subiendo por la Rua D. Pedro V, en el Barrio Alto, llegamos a una de las zonas más chic de Lisboa, el Barrio del Príncipe – el barrio de moda en Lisboa. Príncipe Real es un ejemplo de la transformación en la que siempre se encuentra Lisboa. Edificios señoriales y Palacios abandonados se han remodelado para dar lugar a una de las zonas con más encanto de Lisboa. Tiendas de moda, hoteles y restaurantes se hacen hueco rivalizando en originalidad y diseño.


 
El Monasterio de los Jerónimos de Santa María de Belém es un antiguo monasterio de la Orden de San Jerónimo y que se ubica en el barrio de Belén, en Lisboa, Portugal.
Diseñado en estilo manuelino por el arquitecto Juan de Castillo, fue encargado por el rey Manuel I de Portugal para conmemorar el afortunado regreso de la India de Vasco de Gama. Se fundó en 1501 sobre el enclave de la Ermida do Restelo en lo que fue la playa de Restelo, ermita fundada por Enrique el Navegante, y en la cual, Vasco de Gama y sus hombres pasaron la noche en oración antes de partir hacia la India. La primera etapa constructiva de la iglesia nueva comenzó en 1514 y fue ampliándose y modificándose hasta el siglo XX. Se financió gracias al 5% de los impuestos obtenidos de las especias orientales, a excepción de los de la pimienta, la canela y el clavo, cuyas rentas iban directamente a la Corona.



La torre de Belém o torre de Belén en algunos escritos, es una antigua construcción militar situada en la ciudad de Lisboa, capital de Portugal. Es obra de Francisco de Arruda y Diogo de Boitaca, y constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura manuelina. Cuando dejó de servir como defensa de invasores en el estuario del río Tajo se utilizó como prisión, como faro y también como centro de recaudación de impuestos para ingresar a la ciudad.
Se encuentra situada en la desembocadura del río Tajo, en el barrio de Santa Maria de Belém, al suroeste de Lisboa. Junto con el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belém fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983



Santa Maria Maior de Lisboa o Sé de Lisboa es la catedral de Lisboa e iglesia más antigua de la ciudad. Desde el inicio de la construcción en el año 1147, el edificio ha sido modificado en varias ocasiones y ha sobrevivido a varios terremotos. Actualmente es el resultado de una mezcla de distintos estilos arquitectónicos.






 El Mirador de Santa Lucía es el más famoso de Alfama. Aunque sus vistas no son tan espectaculares como las de otros miradores de este barrio (como el de Portas do Sol), el mirador de Santa Lucía posee el encanto de los pequeños rincones tan típicos de Lisboa, con su cubierta de buganvillas y las paredes de azulejos desconchados.



150 años de historia son muchos años, por eso y por su calidad por supuesto las conservas portuguesas están en el número 1 a nivel mundial entre las conservas de calidad con seguidores tan fieles que son capaces de esperar 50 años para abrir y degustar una lata con auténticos sabores portugueses, de mar Atlántico, de calidad suprema, concentrados y conservados en latas y envases de diseño de rótulos antiguos.






Se conoce como el castillo de San Jorge (en portugués, Castelo de São Jorge) a las ruinas de un castillo en la colina de San Jorge en Lisboa. Primitivamente conocido simplemente como Castelo dos Mouros, se yergue en posición dominante sobre la más alta colina del centro histórico, proporcionando a los visitantes una de las más bellas vistas sobre la ciudad y sobre el estuario del río Tajo, por lo que el gobierno portugués hace grandes esfuerzos en conservarlo.
El recinto del castillo cuenta con aproximadamente 6000 m². La edificación consta de varias torres y garitas, un foso y dos patios grandes.







viernes, 15 de junio de 2018

Market en Tabacalera



Como siempre Tabacalera es una sorpresa en este market toco musica y un monton os lo aseguro,os dejo unas fotitos de grafitis nuevos que voy viendo por alli y de mi puestin.










jueves, 7 de junio de 2018

Los azulejos en Lisboa


Lisboa es la ciudad que más presume de azulejos. Palacios, casas señoriales, modestas residencias, estaciones de tren… la cerámica en sus mas variadas formas y estilos marca la fisonomía de la capital portuguesa y le confieren ese carácter tan único y especial. Desde los azulejos del siglo XVI que forran las fachadas de las iglesias hasta los de estilo contemporáneo, que nos sorprenden en las estaciones del metro, no hay probablemente ningún país en el mundo donde el azulejo juegue un papel tan importante.

Y yo disfrute de lolos a tope ,me traje una gran colección de fotos que os dejo a continuación

 El del azulejo se trata de un arte que se inaugura en el siglo XV, cuando los alfareros cristianos adoptan una vieja técnica del arte islámico (el zuleiq), y que se prolongaraá de forma ininterrumpida a lo largo de los siglos.















































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El azulejo ha sido aplicado, a lo largo de los siglos, en una amplia área geográfica. En Portugal se ha usado sin interrupción desde finales del siglo XV pero, de una forma muy específica, en la Arquitectura y en las diferentes manifestaciones artísticas. La multiplicidad de técnicas y el elevado número de azulejos que todavía permanecen aplicados in situ, un poco por todo el país, son indicadores claros de la importancia de este patrimonio en Portugal. Y Lisboa no es una excepción, puesto que son muchos los lugares con revestimientos de azulejos que pueden ser visitados, y que reflejan tanto la Historia de la producción del azulejo en Portugal como también la de la aplicación de ejemplares importados.
Patrimonio cerámico común a varias culturas, el azulejo sirve de testimonio de influencias recíprocas. Realmente, las representaciones de los azulejos portugueses, en sus tres vertientes que coexisten o se alternan a lo largo de los años (figurativa, ornamental y padrón), manifiestan la influencia de los estilos europeos y de otras culturas como la árabe, visible en las primeras aplicaciones que se remontan a los siglos XV y XVI. Estos azulejos nos llegaron por la vía castellana, siendo importados desde los principales centros productores de la Península Ibérica: Sevilla, Valencia, Málaga y Toledo. Eran los llamados patrones hispano-moriscos, con motivos geométricos y de lacerías, y más tarde también con motivos vegetales.
La influencia europea y, en particular, la italiana y la del norte de Europa, se manifiesta en el siglo XVI, con la importación de azulejos ya con técnica mayólica, que sustituía así a las anteriores de cuerda seca y arista, permitiendo una pintura figurativa de gran calidad. Uno de los primeros ejemplares producidos en Lisboa se encuentra en la Igreja de São Roque (Iglesia de San Roque), en Lisboa, firmado por el pintor Francisco de Matos y fechado en 1584.
En el siglo XVII la azulejería de patrón fue la corriente predominante. Los interiores de las iglesias se cubrieron, en muchos casos íntegramente, con azulejos de padrones, cuyos dibujos, que podían ser repetidos hasta el infinito, presentaban esquemas de distintas dimensiones que se iban complicando hasta el mayor patrón conocido, ¡qué necesita 144 azulejos para formar el módulo base de repetición!1
En el último cuarto de ese mismo siglo, la figuración ya había regresado pero abandonando, progresivamente, la policromía y restringiéndose cada vez más al azul y blanco; y así se mantuvo hata mediados del siglo XVIII. Este cambio se debió, sin duda, a la influencia de la porcelana china, considerada un producto de gran calidad, y de la pintura holandesa que, a su vez, se vio influida por Portugal por los encargos de paneles figurativos de gran escala. El Convento dos Cardais o la Igreja da Madre de Deus son ejemplos importantes de obras de talleres holandeses aplicadas en Lisboa. Asimismo, el grabado, que circulaba por toda Europa dando paso a nuevas corrientes artísticas y en la que los pintores se inspiraron para crear sus propias composiciones, también podría haber tenido alguna influencia en este proceso de reducción cromática.
La calidad de la pintura, practicada por los maestros que eran también pintores de caballete y de techos, unido a la narrativa de los largos ciclos iconográfricos y de la articulación con la Arquitectura, ahora aún más refinada en la técnica de trompe l’oeil visibles en los encuadres, fueron factores que contribuyeron a la hora de destacar este período barroco, como uno de los más importantes de la historia de la azulejería portuguesa.
Durante mucho tiempo, el azulejo fue utilizado en el interior de los edificios y sólo puntualmente en el exterior. A mediados del siglo XIX “invadió” las ciudades, siendo aplicado en las fachadas de los edificios, en consonacia con el uso de otros elementos de cerámica como macetas, estatuas, etcétera. Las fachadas urbanas se transformaron, entonces, en largas paredes cerámicas. Las calles de Lisboa están repletas de ejemplos de esa época, que se prolongó hasta el siglo XX. Los catálogos de las fábricas inglesas y belgas, junto con motivos del modernismo (Arte Novo) de influencia belga, holandesa y alemana, tuvieron un gran peso en las industrias portuguesas, al servir de inspiración para la creación de sus propios catálogos.
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